miércoles, 13 de febrero de 2013

El Rincón de Argimiro: el hurto y el robo, contado por mi compadre, el Matías

A los buenos días, que hasta hoy aún no os había saludado esta semana. En los últimos días nos habéis enviado bastantes preguntas en las que nos pedís que os contemos si nuestras pólizas incluyen robo y hurto. Ya os digo que no, para no os llevéis a engaño. Pero para resolver esta cuestión le he pedido a mi compadre, el Matías, que tiene mucha labia para estas cosas, que os cuente la diferencia entre uno y otro. Ahí os dejo con él. ¡Que Dios os compadezca!

“¿Qué tal estáis, muchachada? El Argimiro, que es un liante de narices, me ha pedido que os explique la diferencia entre robo y hurto. Que se ve que le preguntáis mucho últimamente al respecto. Lo primero que me ha pedido, para que os quede claro, es que las pólizas de telogarantizo no cubren ni uno ni otro. Y también me ha dicho que si otros lo hacen, allá ellos, pero que no os fiéis ni un pelo. Que lo del gato por liebre se queda corto. Y porqué, os preguntaréis. Porque para que os roben el teléfono o la tableta en una situación u otra tienen que pasar muchas cosas. Y os lo digo yo, que a mí los móviles me duran ni un amén.

Más que nada porque casi todo lo que suele ocurrir se encuadra en la categoría de hurto, y sólo el 2% se puede considerar robo. A ver, para que os quede claro: el robo es lo que después o en el mismo momento de producirse da lugar a lo que se conoce como irse por la patilla. O de najas, como dicen en mi pueblo. Y da igual el método empleado: cuchillo en la garganta, en la punta del estómago o a una distancia que te dan ganas de endiñarle una bien dada al rufián, pero que no lo haces porque esa hoja debe sentirse muy fría en cuanto entre en contacto con tu piel. Eso es robo. Sí. Puro y duro. Y, ¿cómo se arregla? Denuncia al canto en una comisaría y santas pascuas. Presentas la denuncia y solucionado el asunto.

¿Lo demás? Pues hurto. Lo que ha pasado toda la vida. Harto de verlo en la Gran Vía o en la Plaza Mayor de Madrid; en las Ramblas, Plaza del Rey o la zona de la Puerta del Ángel, en Barcelona; los alrededores de la Giralda en Sevilla, etc., etc., etc. El lugar es lo de menos, porque el motivo es el de siempre: que si te dan el cambiazo, te distraen el móvil que tenías encima de la mesa de una terraza o te lo chirlan del bolsillo sin darte cuenta. Y tantas y otras situaciones que, una vez pasadas, te hacen preguntarte, si lo han hecho bien, con profesionalidad, hay que ver qué buenos son, los jodíos. Y eso es hurto. Y casi siempre lo suelen cubrir los seguros de hogar, así que, si tenéis uno, echad un vistazo a las cláusulas y condiciones, y así os quedaréis más tranquilos.

Pues eso, que espero que os sirvan estos consejos. Y agradecido a mi amigo Argimiro por darme esta oportunidad. Todo lo que queráis, a él, que es el que sabe de estas cosas".

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