viernes, 4 de mayo de 2012

Tan real como la vida misma

En ocasiones decimos que las cosas pasan porque tienen que pasar. El caso que vamos a contar a continuación es totalmente verídico, y su protagonista aún se está lamentando del momento en que ocurrió. ¿Arreglo? Difícil. Con TeLoGarantizo la cosa hubiera sido distinta.

Pongámonos en situación, como si se tratara de una ficha policial:
· El cuándo: una tarde cualquiera, entresemana. 
· Protagonistas: padre primerizo que regresa a casa tras el trabajo y su hijo de pocos meses, que aguarda su baño de todos los días. 
· El objeto de la polémica: un smartphone HTC.

El padre, como es lógico, se emociona al ver a su retoño y se abalanza hacia él, levantándolo y comiéndoselo a besos (escena habitual, por otra parte). Después de llevarlo de un lado para otro musitándole todo tipo de halagos al oído, de preparar el baño y de comprobar la temperatura del agua una y otra vez, el padre, todo solícito, deposita a su hijo en la bañera y comienza a remojar su pequeño cuerpo. De pronto, el padre nota que su smartphone de última generación (y que ha recibido hace poco más de dos semanas en su trabajo), choca con el armario del cuarto de baño. Hace un mohín de disgusto, lo saca del bolsillo y lo deposita cerca de la bañera. Mientras, prosigue con el baño y la sucesión de arrumacos y palabras bonitas hacia el bebé.

 
¡El HTC se va al garete! diréis algunos. Efectivamente: la tragedia ya está lista. Ahora, ¿cómo ocurrirá? ¿Le caerá agua encima? ¿El padre lo empujará en un descuido? La tragedia se acerca... El padre levanta al bebé para remojar su espalda con la esponja y aquel, de pronto, y ante la sorpresa inicial y sonrisa de su progenitor, emite un largo chorro de orina. De pronto, la sonrisa del padre se hiela. Ya no sonríe; al contrario, su cara se ha quedado blanca lívida. Y en todo el baño suena suena una imprecación, casi un lamento, que se escucha en todo el piso. ¿Donde habrá ido el chorrito de orina de su hijo...? ¡Bingo! 

El padre aparta el smartphone lejos del alcance de su hijo, al que termina de bañar y secar de inmediato. Cuando regresa al cuarto de baño tras dejarlo al cuidado de su madre descubre la realidad: el HTC no funciona. 

Varios días después de esperar a que se seque, el padre comprobará apesadumbrado que se ha quedado sin smartphone. En la empresa le informan de que no está asegurado y de que, por lo tanto, tendrá que esperar a que se le proporcione uno nuevo.

¿Moraleja? Cuida siempre de los pequeños detalles que rodean a tus dispositivos electrónicos. Para todo lo demás, TeLoGarantizo.

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