lunes, 14 de enero de 2013

El Rincón de Argimiro: lo que tienen que aguantar los pobres móviles

Hay gente pa tó, que diría el Guerra (sí, el torero, no el político. Parece mentira, que ya os he hablado de él más veces). Pero esto ya es lo mejor de lo mejor de cada casa. Y es que hay que ver cómo están las cabezas por esos mundos de Dios. Pues eso, gente que se compra un aifon de esos y que se dedica a ver cuánto aguanta un cacharrazo. O dos. O los que hagan falta, oigan.


A más de uno le falta un hervor. O dos. O tres. O la olla entera, si cabe. Porque es ver cosas así y se me llevan los demonios. No hace mucho el Matías, que desde que le dieron un curso en el hogar de la tercera edad es un crack en esto de manejar Internet, nos enseñó hace poco una página en la que se disputaba el torneo de ver quién es más salvaje. Para ello sólo se necesita un aifon y ganas de ser aquello. Pero que muchas ganas. El repertorio de gansadas no tiene precio. Vayamos con algunas de ellas que analizo al detalle:

· Prueba de resistencia entre dos cacharros de esos, el de la manzanita y otro de Samsung. Los que salen en el video se dedican a tirarlos desde una altura para ver cómo quedan después de ellas. Total, para saber cuál de los dos es más resistente. Y con orgullo, oigan. En fin…



· El que lo tira el ‘aifon’ desde tres pisos. Y claro, el cacharro queda como queda. ¿Acaso no lo sabe? ¡Ganas de hacer el indio, desde luego!

· El que lo mete en un microondas para comprobar su resistencia. Si es a mí, que se me pasa el cocido y cuando lo saco es lo más parecido a lo que arrasó Pompeya cuando aquello del Vesubio, qué será con el cacharro…

· Luego está el que juega con él al baloncesto y lo usa como improvisada pelota. ¡Y hasta machaca  con él! Pues eso, como dicen en mi pueblo: “Dios da pan al que no tiene hambre ni ganas de comer”.



Mientras no se os ocurran tontunas como las que aparecen en esa página y que os acabo de resumir brevemente, mis amigos de Te Lo Garantizo os aseguran los cacharros esos por si os ocurren cosas parecidas de manera accidental. Ojo, he dicho de manera accidental. Que ya nos vamos conociendo todos…

Como siempre, y para lo que queráis, vuestro amigo Argimiro, el Garantizador.

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